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Oliverio Girondo
Argentina
Comunión plenaria
Los nervios se me adhieren
al barro, a las paredes
abrazan los ramajes
penetran en la tierra
se esparcen por el aire
hasta alcanzar el cielo.
El mármol, los caballos
tienen mis mismas venas.
Cualquier dolor lastima
mi carne, mi esqueleto.
Las veces que me he muerto
al ver matar a un toro!
Si diviso una nube,
debo emprender el vuelo.
Si una mujer se acuesta,
yo me acuesto con ella.
Cuántas veces me he dicho:
¿seré yo esa piedra?
Nunca sigo a un cadáver
sin sentarme a su lado.
Si alguien pone un huevo,
yo también cacareo.
Basta que alguien me piense
para ser un recuerdo.
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